QUERÉTARO 2027: LA SUCESIÓN ENTRA EN LA ZONA DE DEFINICIONES
El PAN se acerca al cierre de su medición interna entre Felifer Macías, Luis Nava, Agustín Dorantes y Chepe Guerrero; la propuesta de incorporar a la UAQ abrió una discusión sobre la certeza del método, mientras Morena ya tiene a Santiago Nieto al frente de su proyecto. La sucesión dejó de ser una especulación y comienza a convertirse en una disputa política estructurada.
EDITORIAL | PUNTO 22 “Las noticias clave en un solo punto “ con EDMUNDO NEWS
Por Edmundo Cabrera Sánchez

La sucesión por la gubernatura de Querétaro comienza a entrar en una etapa distinta. Ya no se trata solamente de nombres que aparecen en columnas políticas, reuniones partidistas o mediciones periódicas. Los principales partidos están tomando decisiones, cerrando procesos internos y preparando estructuras para una elección que, aunque tendrá su jornada hasta el 6 de junio de 2027, desde ahora empieza a definir el rumbo político del estado.
El dato más importante de los últimos días está en Acción Nacional. El PAN se encuentra en la recta final de la medición con la que pretende definir quién encabezará la coordinación de Cuidar Querétaro, mecanismo que el partido ha colocado como parte de su ruta hacia la gubernatura. Los cuatro perfiles que participan son el alcalde de Querétaro, Felifer Macías; el exalcalde y exsecretario de Desarrollo Social, Luis Bernardo Nava; el senador Agustín Dorantes, y el presidente municipal de Corregidora, Josué “Chepe” Guerrero. La dirigencia estatal prevé concluir el levantamiento el 9 de octubre, con alrededor de nueve mil cuestionarios distribuidos en los 18 municipios, y estima que el procesamiento de los resultados requerirá algunos días adicionales.
El procedimiento, sin embargo, entró esta semana en una discusión que va más allá de quién aparece arriba o abajo en una encuesta. Luis Nava cuestionó la circulación de supuestos resultados de mediciones internas antes de que éstos fueran entregados oficialmente a los aspirantes y propuso que, si la Universidad Autónoma de Querétaro acepta y siempre respetando su autonomía, participe en la realización de un ejercicio público, participativo y verificable. Su planteamiento contempla que representantes de los aspirantes conozcan el diseño metodológico y tengan acceso a los resultados.
La propuesta modificó la conversación interna. Felifer Macías, Chepe Guerrero y Agustín Dorantes han expresado confianza en el mecanismo institucional del partido y disposición para respetar sus reglas y el resultado final, mientras la dirigencia panista sostiene que la medición oficial continúa conforme a la ruta prevista.
Y aquí aparece el verdadero asunto político: la elección interna no terminará cuando se conozca una cifra. El reto será que los cuatro aspirantes y sus equipos reconozcan el resultado y que el partido consiga transformar una competencia interna en una candidatura capaz de aglutinar a sus distintas expresiones. En una elección estatal, la unidad posterior a la definición puede ser tan relevante como la propia medición.
Conviene, por eso, separar hechos de versiones. Hoy no existe una decisión del PAN que permita afirmar quién encabezará la candidatura a la gubernatura, tampoco existe una participación confirmada de la UAQ en el procedimiento. Lo que existe es una medición en curso, una propuesta para modificar o reforzar el método y cuatro aspirantes que han fijado posiciones distintas ante la discusión. Presentar algo más allá de eso sería anticipar una decisión que todavía no ocurre.
Mientras el PAN llega a esta definición, Morena ya dio un paso adicional. Santiago Nieto Castillo fue seleccionado como coordinador de su proyecto estatal rumbo a 2027, después del proceso interno de Morena. La dirigencia nacional hizo públicos resultados de sus encuestas espejo y colocó a Nieto por encima de los demás perfiles considerados en Querétaro. La propia presentación de resultados generó cuestionamientos en medios locales por el nivel de detalle con que fueron difundidos, pero el dato político central permanece: Morena ya tiene una figura alrededor de la cual comenzará a construir su estrategia estatal.
Esto coloca a los dos principales partidos en momentos distintos. Morena ya tiene coordinador; el PAN está a días de conocer quién encabezará su propia ruta. Esa diferencia temporal no determina el resultado de la elección, pero sí cambia la naturaleza de la competencia: mientras uno comienza a trabajar con una figura definida, el otro todavía debe cerrar la etapa interna y, sobre todo, administrar las consecuencias de esa decisión.
Las mediciones partidistas también deben leerse con cuidado. El seguimiento de SRC Statistical Research Corporation, correspondiente a septiembre registró 52.5 por ciento para el PAN y 30.8 para Morena, con PRI en 3.8, Movimiento Ciudadano en 4.4 y Verde en 2 por ciento. Se trata de una medición de preferencia partidista, realizada mediante mil entrevistas telefónicas automatizadas, y no de una predicción electoral.
Ese matiz resulta fundamental. La elección todavía está lejos y los ciudadanos no están votando hoy por una boleta con cuatro nombres panistas y un candidato de Morena. Las candidaturas aún no están formalmente registradas y los partidos todavía deben resolver alianzas, estructuras, propuestas y estrategias. Lo que existe son fotografías de un momento político que puede cambiar conforme aparezcan los candidatos y comience el contraste real entre proyectos.
En el PAN, además, las mediciones publicadas durante los últimos meses no han producido una fotografía uniforme. Algunas han colocado a Felifer Macías en posiciones destacadas; otras han mostrado a Luis Nava con ventaja en distintos ejercicios. Agustín Dorantes y Chepe Guerrero también permanecen dentro de la competencia. Precisamente por esas diferencias, el resultado del mecanismo interno será observado con mayor atención que cualquier encuesta aislada.
El caso de Chepe Guerrero merece una lectura particular porque su aspiración se construye desde el gobierno de Corregidora y no únicamente desde la actividad partidista. Su administración le permite presentar resultados en materia de obra pública, seguridad, servicios y programas municipales como parte de su trayectoria. Eso no determina una candidatura, pero sí explica por qué su nombre permanece dentro de los cuatro perfiles que el PAN decidió medir.
Felifer Macías llega desde la capital del estado; Luis Nava, con experiencia en la administración municipal y estatal; Agustín Dorantes, desde el Senado y una trayectoria previa en el gobierno estatal; y Chepe Guerrero, desde Corregidora. Son perfiles distintos y, por lo mismo, la decisión del PAN no solamente definirá un nombre, sino también el tipo de narrativa política con la que pretende enfrentar 2027.
Del otro lado, Santiago Nieto tendrá que convertir la designación interna de Morena en presencia territorial. El partido puede tener una marca nacional competitiva, pero Querétaro conserva una identidad electoral particular y el PAN mantiene una posición relevante en el estado. El reto de Morena será demostrar que su crecimiento puede traducirse en una estructura estatal capaz de competir por la gubernatura.
Y mientras PAN y Morena concentran buena parte de la conversación, los demás partidos tampoco están fuera del tablero. El PRI busca reconstruir una ruta propia; Movimiento Ciudadano intenta consolidar una alternativa separada de los dos bloques principales, y el Partido Verde mantiene capacidad de negociación dentro del escenario nacional de 2027. Además, Querétaro tendrá la participación local de nuevos partidos nacionales como Paz y Somos México, que tendrán que demostrar en territorio cuánto pueden transformar su registro en presencia electoral.
La elección que viene, por tanto, será más amplia que una simple confrontación de dos nombres. Habrá que observar candidaturas, alianzas, posibles rupturas, estructuras municipales, voto joven, participación ciudadana y, especialmente, el comportamiento de quienes todavía no tienen una decisión electoral definida.
El Instituto Electoral del Estado de Querétaro ya trabaja formalmente en el proceso 2026-2027. El 6 de junio de 2027 se renovarán la gubernatura, el Congreso local, los 18 ayuntamientos y, además, cargos del Poder Judicial local. El propio IEEQ ha señalado que cerca de dos millones de personas podrán participar en la jornada. (IEEQ)
Eso coloca la discusión actual en su verdadera dimensión.
No estamos ante una elección resuelta. Estamos ante una elección que empieza a organizarse.
El PAN necesita cerrar su proceso sin fracturas y convertir el resultado de su encuesta en una decisión aceptada por sus principales grupos. Morena necesita consolidar la designación de Santiago Nieto y transformarla en una estructura competitiva. PRI, MC y Verde tendrán que decidir qué espacio quieren ocupar, mientras los nuevos partidos buscarán demostrar que pueden hacerse presentes en una elección estatal de alta competencia.
Y en medio de todo esto aparece la discusión sobre la UAQ.
No porque la Universidad haya aceptado intervenir, ni porque exista ya un comité universitario encargado de auditar la encuesta. Eso no está confirmado. La importancia del episodio está en otra parte: un aspirante puso sobre la mesa la necesidad de reforzar la certeza del procedimiento y propuso una institución académica como eventual participante, mientras los demás contendientes han defendido la ruta institucional que el PAN ya estableció.
Ahora corresponderá al PAN conducir el cierre del proceso y evitar que una diferencia metodológica se transforme en una disputa política mayor.
Porque después del 9 de octubre vendrá lo verdaderamente difícil: conocer el resultado, asumirlo y construir unidad.
Ahí estará una de las primeras pruebas de la sucesión.
La política queretana ya entró en octubre con el tablero mucho más definido que hace unos meses. Morena tiene coordinador; el PAN está a días de conocer al suyo; los otros partidos preparan sus propias rutas y los ciudadanos comienzan a observar con mayor atención a quienes aspiran a gobernar el estado.
Todavía no hay boleta.
Todavía no hay campaña.
Pero ya hay competencia.
Y quizá esa sea la característica principal de este momento: la sucesión dejó de ser una lista de aspirantes y comenzó a convertirse en una disputa por el proyecto político que habrá de gobernar Querétaro a partir de 2027.
La primera gran definición está a la vuelta de la esquina.
Después vendrá la verdadera batalla.
EDMUNDO NEWS
La política queretana, con datos, contexto y lectura propia.
PUNTO 22
Las noticias clave en un solo punto.

Columna Editorial de Hoy
El próximo jueves nos toca el análisis de los escenarios si llegaran cada uno de ellos la candidatura para ser el próximo gobernador, mientras tanto:
“Nos vemos siempre”.

