YOM KIPUR: EL DÍA EN QUE EL ALMA SE DETIENE PARA VOLVER A SU VERDADERO CAMINO

por Redacción InformativoQ Noticias

MOMENTO ESPIRITUAL DE HOY

Una reflexión espiritual para Bnei Noaj ( Para todos aquellos que quieren aprender los preceptos de la Tora).

Por Edmundo Cabrera 

Hay días que pasan por el calendario y hay días que pasan por el alma.

Yom Kipur pertenece a esta segunda categoría.

Es un día que invita al ser humano a detener el ruido exterior para escuchar aquello que durante el resto del año muchas veces permanece oculto: la voz de la propia conciencia.

No se trata solamente de pedir perdón.

No se trata únicamente de ayunar.

No se trata de vestir de blanco, pronunciar determinadas palabras o cumplir una ceremonia.

El verdadero significado de este tiempo está en algo mucho más profundo: reconocer quién hemos sido, mirar con honestidad quién somos y decidir hacia dónde queremos caminar delante del Creador.

Yom Kipur nos coloca frente a un espejo que no admite maquillaje.

EL PERDÓN QUE NO ES SOLAMENTE UNA PALABRA

Durante estos días escuchamos constantemente la palabra “perdón”.

Perdóname por lo que hice.

Perdóname por lo que dije.

Perdóname por aquello que hice y quizá nunca reconocí.

Pero existe una pregunta que debemos hacernos:

¿Qué significa realmente pedir perdón si mañana volveremos a ser exactamente los mismos?

La verdadera teshuvá no consiste simplemente en sentir culpa.

La culpa mira hacia atrás.

La teshuvá mira hacia atrás para poder cambiar el camino hacia adelante.

Por eso, pedir perdón es solamente el comienzo.

La verdadera reparación comienza cuando una persona puede decir:

“Reconozco mi error. No quiero justificarme. No quiero esconderlo. Quiero aprender de él y cambiar aquello que depende de mí.”

Ese momento tiene una enorme fuerza espiritual.

Porque el hombre que reconoce su error deja de engañar, al menos por un instante, a la persona más difícil de engañar: a sí mismo.

YOM KIPUR COMO UN REGRESO

La palabra teshuvá suele traducirse como arrepentimiento, pero su sentido también está relacionado con volver.

Volver al camino.

Volver a la verdad.

Volver al orden.

Volver a aquello que sabemos que es correcto.

Y quizá ésta sea una de las enseñanzas más hermosas de Yom Kipur:

Dios no nos pide que finjamos haber sido perfectos. Nos pide que tengamos la honestidad de regresar cuando nos hemos apartado.

El ser humano puede equivocarse.

Puede caer.

Puede reaccionar desde la ira.

Puede herir con palabras.

Puede dejarse dominar por el orgullo, la ambición, los celos, el resentimiento o el deseo.

Pero una caída no tiene por qué convertirse en destino.

Siempre existe la posibilidad de levantarse y comenzar nuevamente.

EL JUICIO MÁS IMPORTANTE ES EL QUE HACEMOS SOBRE NOSOTROS MISMOS

Yom Kipur también puede entenderse como un día de juicio.

Pero antes de preguntarnos qué sucederá con nosotros, debemos hacernos preguntas mucho más incómodas:

¿He sido justo con las personas que dependen de mí?

¿He utilizado mi palabra para construir o para destruir?

¿He pedido perdón cuando correspondía?

¿He perdonado cuando realmente podía hacerlo?

¿He cuidado a mi familia?

¿He cumplido mis compromisos?

¿He utilizado correctamente aquello que Dios puso en mis manos?

¿He permitido que el orgullo tenga más fuerza que la verdad?

¿He buscado abundancia sin olvidar la responsabilidad que viene con ella?

¿He utilizado mis capacidades para servir o únicamente para obtener reconocimiento?

Estas preguntas no son para castigarnos.

Son para despertarnos.

Porque una persona espiritualmente despierta no es aquella que jamás se equivoca.

Es aquella que puede mirar su propia vida con suficiente honestidad para corregirla.

PARA UN BEN NOAJ: YOM KIPUR TAMBIÉN PUEDE SER UN TIEMPO DE ELEVACIÓN

Para un Ben Noaj, Yom Kipur pertenece al calendario y a la santidad de Israel, por lo que sus obligaciones religiosas específicas no deben trasladarse automáticamente como si fueran mitzvot propias de los Bnei Noaj.

Sin embargo, existe una enseñanza espiritual universal que puede ser profundamente significativa.

Un Ben Noaj puede aprovechar este momento como una oportunidad para acercarse al Creador mediante:

teshuvá, oración, reflexión, reconocimiento de las propias faltas, reparación del daño, caridad, reconciliación y renovación del compromiso con una vida de justicia y bondad.

La esencia no está en imitar aquello que no le corresponde.

Está en extraer la enseñanza universal y vivirla con autenticidad.

No se trata de convertirse en otra persona.

Se trata de convertirse, poco a poco, en una versión más recta de la persona que Dios llamó a ser.

EL AYUNO Y LA CONTENCIÓN

El ayuno tiene un profundo simbolismo dentro de Yom Kipur para Israel.

Desde una lectura espiritual, puede llevarnos a pensar en algo que todos necesitamos: aprender a poner límites a nuestros deseos.

No todo lo que podemos recibir necesitamos recibirlo.

No todo lo que queremos debemos perseguirlo.

No todo impulso merece convertirse en acción.

Existe una diferencia enorme entre tener deseos y ser gobernados por ellos.

La verdadera libertad no consiste en hacer todo lo que queremos.

Consiste en poder decir:

“Puedo querer esto y, sin embargo, elegir aquello que considero correcto.”

Esa capacidad de detenerse es una forma de fortaleza interior.

Y quizá ésa sea una de las grandes batallas espirituales del ser humano: pasar de ser esclavo del impulso a convertirse en responsable de sus decisiones.

EL BLANCO Y LA LIMPIEZA DEL ALMA

Las vestiduras blancas asociadas con Yom Kipur también contienen una poderosa imagen espiritual.

El blanco nos habla de pureza, limpieza y renovación.

Pero la verdadera vestidura blanca no está sobre el cuerpo.

Está en el carácter.

Podemos vestirnos de blanco y conservar resentimiento.

Podemos pronunciar palabras sagradas y continuar actuando con egoísmo.

Podemos hablar de espiritualidad y seguir lastimando a quienes tenemos más cerca.

Por eso, el verdadero blanco que deberíamos buscar es el de un corazón que comienza a limpiarse.

Un corazón que aprende a reconocer.

Un corazón que deja de justificarse.

Un corazón que aprende a pedir perdón.

Un corazón que aprende a reparar.

Un corazón que vuelve a buscar al Creador.

NO SE TRATA DE BORRAR EL PASADO

Quizá uno de los mayores errores sea pensar que Yom Kipur viene a borrar mágicamente todo lo ocurrido.

El pasado no desaparece.

Lo que puede cambiar es nuestra relación con él.

Una herida que provocamos puede requerir una disculpa.

Una deuda puede requerir reparación.

Una injusticia puede requerir restitución.

Una relación rota puede necesitar humildad.

Un comportamiento incorrecto puede necesitar disciplina.

La espiritualidad auténtica no utiliza a Dios como escondite para evitar nuestras responsabilidades.

Al contrario.

Acercarnos al Creador debería hacernos más responsables de nuestras acciones.

Por eso, cuando una persona puede reparar aquello que está en sus manos, la reparación forma parte de su retorno.

EL PERDÓN TAMBIÉN TIENE DOS DIRECCIONES

Hay momentos en que necesitamos pedir perdón.

Y hay momentos en que necesitamos aprender a perdonar.

Pero perdonar no significa declarar correcto aquello que estuvo mal.

Perdonar tampoco significa permitir nuevamente el daño.

Perdonar puede significar dejar de alimentar dentro de nosotros aquello que nos mantiene encadenados al pasado.

Hay heridas que requieren tiempo.

Hay reconciliaciones que necesitan límites.

Y hay relaciones que no pueden reconstruirse de la misma manera.

Pero incluso en esos casos, podemos pedirle al Creador que nos ayude a no convertir el dolor en odio.

YOM KIPUR Y LA FAMILIA

Quizá el examen más difícil no ocurre en una sinagoga.

Ocurre en casa.

Porque es con nuestros seres queridos donde nuestras virtudes y nuestros defectos terminan apareciendo sin maquillaje.

Por eso este día puede llevarnos a preguntar:

¿Qué clase de esposo soy?

¿Qué clase de padre soy?

¿Qué clase de hijo soy?

¿Qué clase de amigo soy?

¿Qué clase de persona soy cuando nadie me está observando?

El verdadero trabajo espiritual comienza cuando la oración deja de ser solamente una experiencia interior y se convierte en una conducta diferente.

Si después de pedirle al Creador que transforme nuestro corazón tratamos mejor a nuestra familia, entonces algo comenzó a cambiar.

Si después de hablar de justicia somos más justos, algo comenzó a cambiar.

Si después de pedir misericordia somos más misericordiosos, algo comenzó a cambiar.

Si después de pedir paz dejamos de alimentar conflictos innecesarios, algo comenzó a cambiar.

Ahí comienza la transformación.

EL PROPÓSITO NO ES SER PERFECTOS

El propósito de Yom Kipur no debería dejarnos aplastados por la culpa.

Debería dejarnos despiertos.

Hay una enorme diferencia.

La culpa que no produce transformación puede convertirse en una prisión.

La conciencia que produce teshuvá puede convertirse en una puerta.

Por eso, después de mirar nuestras fallas, también debemos mirar aquello que podemos construir.

¿Qué quiero cambiar?

¿Qué debo reparar?

¿Qué debo dejar atrás?

¿Qué relación debo cuidar?

¿Qué palabra debo retirar?

¿Qué palabra debo pronunciar?

¿Qué hábito debo abandonar?

¿Qué responsabilidad debo asumir?

¿En qué aspecto de mi vida necesito volver a poner a Dios en el centro?

UNA REFLEXIÓN PARA LOS BNEI NOAJ

Para quienes caminamos como Bnei Noaj, este momento puede convertirse en una oportunidad extraordinaria para reafirmar algo sencillo y profundo:

Reconocemos al Creador como Uno.

Reconocemos que nuestra vida tiene responsabilidad moral.

Reconocemos el valor de la justicia.

Reconocemos la dignidad de la vida humana.

Reconocemos que nuestras acciones tienen consecuencias.

Reconocemos que siempre existe espacio para mejorar.

Y reconocemos que acercarnos a Dios no significa escapar de este mundo, sino aprender a vivir en él con mayor responsabilidad.

No necesitamos apropiarnos de aquello que no nos corresponde.

Necesitamos vivir con profundidad aquello que sí nos corresponde.

ANTES DE CERRAR ESTE DÍA

Tal vez esta noche no necesitamos hacer una lista interminable de promesas.

Tal vez necesitamos solamente algunas decisiones verdaderas.

Una persona a la que debemos pedir perdón.

Una reparación que debemos comenzar.

Una conducta que debemos abandonar.

Una relación que debemos cuidar.

Una palabra de gratitud que debemos expresar.

Una acción de bondad que debemos realizar.

Y una decisión silenciosa:

ser más fieles al camino que sabemos que debemos recorrer.

Porque al final, Yom Kipur no debería terminar cuando termina el ayuno.

El verdadero Yom Kipur comienza cuando termina el día y comienza nuestra siguiente etapa.

Ahí se descubre si realmente hubo teshuvá.

UNA ORACIÓN PARA ESTE MOMENTO

Ribono Shel Olam,

Creador del universo, Dios Uno y Eterno:

En este tiempo de reflexión me presento delante de Ti con humildad.

No vengo a decir que soy perfecto.

Vengo a reconocer aquello que necesito corregir.

Dame claridad para reconocer mis errores sin justificarme.

Dame fuerza para reparar aquello que pueda reparar.

Dame sabiduría para distinguir lo que debo cambiar de aquello que debo aceptar.

Ayúdame a controlar mis palabras, mis impulsos y mis acciones.

Ayúdame a ser más justo con mi familia, más responsable con mi prójimo y más honesto conmigo mismo.

Que mi arrepentimiento no sea solamente emoción.

Que se convierta en conducta.

Que mi oración no sea solamente palabra.

Que se convierta en acción.

Que mi búsqueda espiritual no me aleje de las personas, sino que me haga más humano, más responsable y más compasivo.

Permíteme comenzar nuevamente.

Que pueda cerrar aquello que debe quedar atrás y construir aquello que todavía puede nacer.

Que mi casa tenga paz.

Que mi familia encuentre protección y unidad.

Que mi trabajo tenga propósito.

Que mis capacidades sean utilizadas para construir y no para destruir.

Y que todo aquello que reciba de Tu mano sea acompañado por responsabilidad, gratitud y servicio.

Adon Olam, Tú eres Uno.

Que podamos volver al camino correcto, no por miedo, sino por conciencia.

No por culpa, sino por transformación.

No solamente para sentirnos perdonados, sino para aprender a vivir de una manera que haga que ese perdón tenga sentido.

G’mar Jatim Tovah.

Que seamos inscritos y sellados para una vida de paz, justicia, salud, rectitud, propósito y bendición.

Y que después de este día no seamos exactamente los mismos que éramos antes de él.

Que nuestra teshuvá se convierta en vida.

Amén.

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